martes, 6 de noviembre de 2012




Miércoles 07 de noviembre

Hola amigos

Ayer les hablé de la diferencia entre ver, mirar, observar y contemplar.

Hoy pretendo que reparen en las diferencias que existen entre oír y escuchar.




            Si les pregunto por la diferencia entre estos términos, todos y todas quienes leemos este texto diferenciamos claramente entre uno y otro. Una de las claves entre oír y escuchar está en la atención prestada al mensaje de la otra parte, ya que se trata de un acto de voluntad por así decirlo; voluntad en cuanto a que cuando yo los escucho de verdad, me implico en dirigir mi atención consciente hacia ustedes y sus palabras, y lo que me están queriendo decir.
Ahí reside una de las claves de la comunicación, proceso éste que frecuentemente, se convierte en incomunicación. Al decir incomunicación,  me refiero, por ejemplo a dos o más personas que hablan juntas pero no se escuchan, una espera a que la otra acabe, pero en realidad, no se intercambian mensajes entre sí; y por tanto, tampoco se llegan a comunicar realmente.
Se puede creer que escuchar es algo sencillo. Sin embargo, prestar verdaderamente atención a alguien y escucharle con atención sin emitir juicios, sin interpretar y sin distorsionar lo que se oye, constituye una experiencia muy profunda.

Podemos distinguir cuatro niveles de escucha:

Oír
Es el nivel más superficial. Al oír registramos las ondas sonoras de la voz del otro. Puedes estar oyendo a alguien y al mismo tiempo estar pensando o haciendo otra cosa.
Escuchar a
El segundo nivel consiste en escuchar a la otra persona, pero con una pregunta en mente: ¿Qué significa esto para mí? Escuchan desde dentro de su propia experiencia, utilizando la experiencia de esa otra persona para activar sus propios recuerdos. 

Escuchar para
Consiste en escuchar buscando algo en lo que la otra persona está diciendo. Tienen ya una idea en mente sobre lo que la otra persona les está contando y, en función de eso, su mente filtra lo que oye y lo distorsiona para que encaje con la idea que están sosteniendo. 

Escuchar por
 Por ejemplo, escuchar por placer; el escuchar música provoca en el cerebro la secreción de dopamina, un neurotransmisor que sirve para valorar o recompensar placeres… No importa qué música escuchan; la que prefieran, la que les recuerda algo o alguien, la que les emociona hasta el llanto, la que trae sosiego a sus desesperanzas, la que les motiva a crear, la que hace que se sientan bien con ustedes mismos ¡esa; esa es la música que intentarán escuchar!!

Los dejo porque ya pondré un CD de Enya

ENYA /EL BOSQUE DE LAS HADAS - YouTube

www.youtube.com/watch?v=ffgtb2sWkC4

Si tienen  unos minutos, escúchenla y después me cuentan…

Hasta mañana
Noemí