Miércoles 07 de noviembre
Hola amigos
Ayer les hablé de la
diferencia entre ver, mirar, observar y contemplar.
Hoy pretendo que reparen en
las diferencias que existen entre oír y escuchar.
Si les pregunto por la
diferencia entre estos términos, todos y todas quienes leemos este texto
diferenciamos claramente entre uno y otro. Una de las claves entre oír y
escuchar está en la atención prestada al mensaje de la otra
parte, ya que se trata de un acto de voluntad por así decirlo; voluntad en
cuanto a que cuando yo los escucho de verdad, me implico en dirigir mi atención consciente hacia ustedes y sus
palabras, y lo que me están queriendo decir.
Ahí reside una de las
claves de la comunicación, proceso éste que frecuentemente,
se convierte en incomunicación. Al decir incomunicación, me
refiero, por ejemplo a dos o más personas que hablan juntas pero no se escuchan, una espera a que la otra acabe, pero en
realidad, no se intercambian mensajes entre sí; y por tanto, tampoco se llegan a comunicar realmente.
Se puede creer que escuchar es algo sencillo. Sin
embargo, prestar verdaderamente atención a alguien y escucharle con atención
sin emitir juicios, sin interpretar y sin distorsionar lo que se oye,
constituye una experiencia muy profunda.Podemos distinguir cuatro niveles de escucha:
Oír
Es el nivel más superficial. Al oír registramos las ondas sonoras de la voz del otro. Puedes estar oyendo a alguien y al mismo tiempo estar pensando o haciendo otra cosa.
Escuchar a
El segundo nivel consiste en escuchar a la otra persona, pero con una pregunta en mente: ¿Qué significa esto para mí? Escuchan desde dentro de su propia experiencia, utilizando la experiencia de esa otra persona para activar sus propios recuerdos.
Escuchar para
Consiste en escuchar buscando algo en lo que la otra persona está diciendo. Tienen ya una idea en mente sobre lo que la otra persona les está contando y, en función de eso, su mente filtra lo que oye y lo distorsiona para que encaje con la idea que están sosteniendo.
Escuchar
por
Por ejemplo, escuchar
por placer; el escuchar música provoca en el cerebro la secreción de
dopamina, un neurotransmisor que sirve para valorar o recompensar placeres… No
importa qué música escuchan; la que prefieran, la que les recuerda algo o
alguien, la que les emociona hasta el llanto, la que trae sosiego a sus
desesperanzas, la que les motiva a crear, la que hace que se sientan bien con ustedes mismos ¡esa; esa es la música que intentarán escuchar!!
Los dejo
porque ya pondré un CD de Enya
ENYA /EL BOSQUE DE LAS HADAS - YouTube
www.youtube.com/watch?v=ffgtb2sWkC4
Si tienen unos minutos, escúchenla y después me cuentan…
Hasta mañana
Noemí
